Tripulantes del Formosa Los chicos apretaban las manos de sus padres y maestras mientras el educado señor de pelo blanco hablaba emocionado frente a un micrófono, y a su lado varios cincuentones dejaban rodar lágrimas por sus mejillas. “Estuve y estoy orgulloso de mi tripulación”, decía el señor. “Sin el trabajo y la valentía de cada uno de ellos no hubiéramos logrado burlar el bloqueo inglés y cumplir con la misión que se nos había asignado”. Como si aún estuviera al frente del Formosa, el capitán Juan Gregorio hablaba en nombre de los 41 tripulantes de su buque, mientras catorce de ellos asentían con la cabeza.

Fue el mes pasado, cuando la Legislatura porteña decidió bautizar como “Paseo Jardín Tripulantes Buque Mercante FORMOSA/LRQF” al espacio de la plaza Martín Rodríguez cercano a la esquina de las calles Helguera y Pareja, en el barrio porteño de Floresta. Por iniciativa del ex jefe de radiocomunicaciones del Formosa y actual asesor legislativo Fabio Maichen, el diputado del PRO Enzo Pagani empujó el proyecto de ley que estableció el homenaje de la Ciudad a los tripulantes del barco mercante que hizo historia en la guerra.

La banda de la Escuela de Suboficiales de la Policía Federal interpretó varios de sus éxitos marciales, mientras los alumnos de las cuatro escuelas públicas del barrio miraban con asombro y respeto a esos señores comunes que los obligaban a modificar la imagen que la tele les ofrece cada día de lo que es un héroe.

“Gracias. Gracias por todo lo que hicieron”. “Un placer conocerlo, capitán”. “Los felicito, tienen que sentirse orgullosos”. Con emoción y calidez, los vecinos se arracimaban para estrechar las manos y sacarse fotos con cualquiera de los ex marineros que habían asistido al homenaje: casi treinta años después de la guerra, todavía impresiona comprobar la intensidad emotiva que despierta cualquier recordatorio relacionado con Malvinas. En el suelo, una placa revivía la hazaña del Formosa: “Unico buque de nuestra Marina Mercante que rompió dos veces el bloqueo naval impuesto por el Reino Unido”. Nadie lo olvidará.

 

Fuente: suplemento Zona – diario Clarín